Desafortunadamente, la pandemia del COVID 19 afectó considerablemente al sector del reciclaje en casi todo el mundo. Muchos países optaron por disminuir o interrumpir sus programas vinculados al reciclado, ya que no los consideraban como una “prioridad” en tiempos de coronavirus, por lo que prefirieron destinar esos recursos a otras partes.

Y esto en Latinoamérica repercutió en mayor medida. Como algunos sabrán, nuestra región nunca se caracterizó por ser muy ecológica que digamos. Según datos del Banco Mundial, América Latina recicla menos del 5% de casi 230 millones de toneladas de residuos sólidos producidos anualmente), cuando el promedio mundial es del 12.5%. Si los datos eran malos incluso antes del virus, imaginen lo que debió ser el 2020…

Pero la disminución del reciclaje no solo afectó al medio ambiente, sino que también lo hizo con el bolsillo de millones de personas. La Cumbre Latinoamérica Recicla detalló que existen más de 2 millones de personas que se dedican a tareas de reciclaje de manera informal y que vieron seriamente afectados sus ingresos por la pandemia. Estas personas dependen en gran medida de lo que ganen por la venta del material que recuperan. Solo 2 países (Colombia y Argentina) le permitieron seguir trabajando a este sector, al considerarlo como algo “esencial”.

“Si paras, se ha de considerar que es temporal, pero los recicladores van a tener que seguir subsistiendo de alguna manera. Y como servicio esencial hay un riesgo porque expones a los trabajadores al virus, y han de hacer su labor con la protección y seguridad adecuada”, explicó Alfredo Rihm, especialista sénior en gestión de residuos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Afortunadamente, la llegada de la vacuna y el regreso paulatino de las actividades posibilitará la reactivación de esta industria. Sin embargo, hay ciertas pequeñas conductas que el ciudadano común puede implementar para ayudar al planeta como, por ejemplo, el uso de los barbijos.

La mascarilla es el elemento más usado de estos tiempos y lamentablemente no se puede reciclar ya que podrían contener carga viral. Por eso Paulina Cataldo, CEO y fundadora de Acción Circular recomienda “usar alguna mascarilla de un material reutilizable, que se lave al final de cada día, para su uso al día siguiente. Así evitamos botar tantas a la basura. Hay que aceptar que hoy no podemos reciclar todo, y por ende es mejor buscar otras alternativas que no contaminen tanto el medioambiente”. Otro detalle importante son los guantes y las máscaras de oxígenos los cuales podrían estar contaminados y ser un gran peligro para estos trabajadores, por lo que deben ser debidamente separados.